El Bibliotecario Digital

Adaptar más que trasladar

Cuando hablamos de la necesidad de trabajar en soporte digital con los niños en edad escolar no sólo se trata de que dispongan de un ordenador, una tableta u otro dispositivo electrónico. Tampoco nos referimos a sustituir las tradicionales fotocopias por la lectura en digital. Es necesario dar un paso más allá.

El principal problema al que se enfrentan las escuelas es la dotación de dispositivos electrónicos, en algunos casos mal enfocada, insuficiente, u obsoleta. Cuando los gobiernos dotan a las escuelas con material digital deberían tener en cuenta la propia opinión de los maestros, pero también la velocidad a la que avanza la tecnología. Es por esto que los gobiernos deben apostar por dispositivos de calidad que puedan dar un buen servicio a la educación digital de los alumnos durante un periodo más o menos extenso. No es necesario adquirir constantemente la última novedad del mercado, pero sí dispositivos que por sus prestaciones se pueda tener la seguridad de que van a funcionar de forma óptima durante su periodo de uso.

También es importante formar a los profesores en el manejo de estos dispositivos, que sepan solucionar los problemas básicos que puedan surgir durante el curso con estos aparatos, así como sus principales usos y aplicaciones. Moverse con soltura en el mundo digital dará la oportunidad a los maestros de incluir estas nuevas tecnologías en sus lecciones sin mayor esfuerzo. Y sobre todo no quedarse atrás respecto a sus propios alumnos; los niños están muy acostumbrados al uso de tabletas, Smartphone, ordenadores… es necesario que el profesor maneje con soltura estos dispositivos para que no sienta que pierde el control respecto a sus alumnos.

Como ya hemos comentado en otras ocasiones, es muy importante que no nos limitemos a generar réplicas de los contenidos físicos en versión digital. Los profesores deben involucrarse en el mundo digital, y comprenderlo para poder generar contenido de calidad en sus clases. Debemos huir definitivamente de la mera digitalización de los contenidos físicos como si con eso bastase para realmente trabajar desde el mundo digital. Quizá sea el momento de desarrollar nuevas metodologías de aprendizaje, en las que se utilicen y sean parte principal estos elementos tecnológicos, o al menos adaptar realmente los métodos educativos que se vienen utilizando.

Son varias las metodologías que actualmente se siguen en las escuelas, por proyectos, aprendizaje colaborativo, aula invertida, por competencias. Todas ellas comparten la necesidad de que el estudiante forme parte de su educación de forma activa, no sólo como un mero espectador. Pero también que sea el grupo el que trabajando junto consiga llegar a esos objetivos finales de aprendizaje. El soporte digital nos permite facilitar esta interacción entre estudiantes, fomentando el trabajo en equipo, el debate, la crítica constructiva… Pero también hace que el aprendizaje resulte más atractivo para el alumno, mostrándoselo en soportes cercanos a su día a día y que coinciden con sus intereses.

No podemos privar a los estudiantes de formarse en este tipo de plataformas. Su día a día ya está plagado de momentos en los que utilizan estas tecnologías, aprovechémoslo para formarles en este ámbito de forma transversal, adaptando -y no solo trasladando- los contenidos a estos nuevos soportes.

M. García González

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