El Bibliotecario Digital

Aprender a escribir: la escritura digital

Hace ya dos cursos escolares que Finlandia abandonó la enseñanza de la escritura en sus escuelas para centrarse en la escritura mecanográfica. Si esta medida la hubiese tomado cualquier otro país del mundo probablemente hubiésemos puesto el grito en el cielo, pero siendo Finlandia un referente mundial en la educación nos lo debemos pensar dos veces antes de opinar. De hecho tras desatar multitud de opiniones, tanto a favor como en contra, Finlandia tuvo que aclarar que no terminará con la escritura manual, sino con la escritura cursiva, enseñándose únicamente las letras de imprenta en las escuelas.

Como ya comenté en el post de la semana pasada, el futuro es digital y esto es innegable; sin embargo, nos encontramos en un momento en el que conviven ambos formatos, digital y analógico, y probablemente lo harán durante mucho tiempo. Los cambios no suelen darse de un día para otro, necesitamos dar tiempo a la sociedad para que se acostumbre, mejorar las tecnologías para que no fallen, democratizar su uso… Son muchos los pasos a seguir antes de abandonar el uso cotidiano de la escritura caligráfica sobre papel, y es que la escritura caligráfica también puede darse sobre otros soportes.

Quizá, más que sustituir la enseñanza de la escritura caligráfica por la escritura mecanográfica, lo que deben platearse nuestras escuelas es incluir el aprendizaje de la grafomotricidad sobre diferentes soportes. Es decir, potenciar la motricidad fina enfocada a la escritura manual no solo sobre el papel, sino también sobre una pantalla táctil, ya sea usando el propio dedo del niño o un lápiz de pantalla digital.

Creo que potenciar la motricidad fina de los más pequeños enfocada a diferentes utensilios y hábitos tiene más ventajas que inconvenientes. Probablemente el manejar desde niños pantallas táctiles, con movimientos de arrastre, señalar, pulsar, apretar o sostener mejore su uso en el futuro, habiendo desarrollado la musculatura que interfiere en este tipo de movimientos desde niños, lo que probablemente prevendrá las futuras molestias que tan habituados estamos a sufrir los que manejamos a diario estos nuevos soportes.

La caligrafía tradicional, es decir, la caligrafía cursiva aun es necesaria en muchas tareas cotidianas. Quizá no escribamos tan habitualmente sobre papel, pero son movimientos que empleamos en nuestro día a día. La continuidad en el trazo no debería perderse, si no aplicarse a los nuevos soportes, como viene haciéndose en multitud de aplicaciones, arrastras un documento a una carpeta en el ordenador, seleccionar una parte del texto en un eBook

Es innegable que aún no hemos dado el paso completo a lo digital, por lo que es importante que en la enseñanza convivan ambos modelos, y más aún en algo tan importante como la escritura. No debemos privar a los más pequeños del conocimiento de este tipo de escritura caligráfica, más aún teniendo en cuenta que el acceso a las nuevas tecnologías no es total, quedan algunas familias que no disponen de estos dispositivos digitales en sus casas, lo que hace evidente que nos encontramos en un periodo de transición hacia lo digital.

M. García González

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Preservación digital, aquí y ahora

Leer más

El saber no ocupa lugar en la empresa

Leer más

La biblioteca universitaria, algo más que libros y salas de estudio

Leer más