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La revolución inteligente de las ‘edtech’ en las aulas

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Un informe de Microsoft ‘AI Diffusion Report’ refleja que los españoles son los segundos en Europa, sólo por detrás de Francia, que más han adoptado los asistentes inteligentes.

Reportaje publicado por La Expansion

Ofrecer al estudiante una educación personalizada o ayudar a los docentes en las tareas de evaluación son algunas de las ventajas del uso responsable de la IA en la enseñanza. Fomentar el pensamiento crítico es clave para evitar riesgos.

Junto a YouTube, la inteligencia artificial (IA) ya es parte del día a día de los estudiantes españoles. El 47% la utiliza para recibir apoyo en el aula y el 44%, para hacer tareas en casa. El 49% de los estudiantes ve en esta herramienta su alta capacidad para explicar temas difíciles de diferentes maneras

Éstas son algunas conclusiones que desvela el estudio The Future Report de Google, que reflejan la innegable presencia actual de la IA en las aulas. La irrupción de esta herramienta en la enseñanza y su creciente uso, tanto por parte del alumno como por el profesor, ha llevado a que la educación atraviese un momento de plena transformación en el que se cuestionan asuntos como el uso o no de estas herramientas, o hasta dónde debe llegar el empleo de pantallas en los colegios.

Es el escenario en el que tienen que moverse las edtech y sus propuestas tecnológicas, que tratan de demostrar que con un correcto uso de la IA se puede ofrecer una formación personalizada para cubrir las necesidades de cada alumno o ayudar al docente en sus tareas de evaluación de los exámenes.

Evitar el miedo

Carlos Martínez, director global de soluciones y servicios de inteligencia artificial y data en Telefónica Tech, explica que «de momento nos encontramos ante un uso incipiente de la tecnología en la educación y no hay que tener miedo a su presencia».

El primer paso que hay que dar es la formación, es decir, «enseñar a los alumnos a utilizar la IA y la tecnología de forma responsable y eficaz, para ayudarlos a combatir la desinformación y, al mismo tiempo, fomentar en ellos la resiliencia emocional en un momento de cambios rápidos».

Y para enseñar a los alumnos se debe empezar por los docentes: «Es crucial que entiendan qué es la inteligencia artificial, cómo funciona y cómo pueden usarla para personalizar la educación, motivar a los estudiantes y facilitar el aprendizaje. Esto ayuda a desmitificar la tecnología y a verla como una herramienta de apoyo, no como un reemplazo».

Martínez insiste en la idea de derribar mitos, ya que la IA «se basa en algoritmos matemáticos para predecir la palabra más adecuada en un contexto, no es una inteligencia absoluta que sustituya a los humanos». Comprender esto, añade el directivo de Telefónica Tech, reduce el miedo y el rechazo.

Una vez comprendidos e interiorizados estos aspectos se pueden aprovechar las ventajas de la IA en las aulas para sacarle el máximo provecho. La personalización del aprendizaje es para Martínez uno sus grandes atractivos. «La inteligencia artificial permite crear contenidos, recomendaciones y actividades adaptadas al ritmo y a las necesidades de cada alumno, incluyendo aquellos con altas capacidades, necesidades especiales o los que requieren un ritmo más lento en el estudio. El profesor puede usarla para generar ideas en minutos», explica.

Actuar de asistente para que los alumnos puedan seguir aprendiendo fuera de las horas lectivas es otro punto positivo de la IA.

Nuevas formas de evaluar

Para los docentes esta tecnología puede servir para «desarrollar nuevos métodos de evaluación o para el diseño de actividades que exijan a los alumnos ir más allá de la copia de información, fomentando trabajos multimedia y la combinación de diversas fuentes», detalla Martínez.

En general, para el sector educativo la IA puede proporcionar una formación más inclusiva. Esto es posible porque la tecnología permite a los colegios con menos recursos acceder a recursos y materiales creados con IA, democratizando así la educación.

Martínez se detiene también en recordar el importante paso dado por la Unión Europea con la aprobación del Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial (RIA) en 2024 para impulsar un mayor control y seguridad en el uso de estas herramientas: «Precisamente uno de los ámbitos en los que se fija la norma es la educación y la necesidad de un empleo más ético y responsable», señala el directivo de Telefónica Tech.

Integración con el aprendizaje

Para Ramon Eixarch, presidente de EduTech Clúster, «el buen uso de las herramientas en la educación pasa por integrarla de forma intencionada y alineada con los objetivos del aprendizaje de cada centro». Este empleo responsable, subraya Eixarch, «implica aprender a plantear buenas preguntas, a verificar la información que obtienen y a utilizar la IA como herramienta para explorar, crear y resolver problemas, no como un atajo que sustituya el pensamiento crítico».

Lo fundamental, añade el presidente de EduTech Clúster, «es que el sistema educativo aporte recursos para que docentes, alumnos y familias comprendan la importancia de adquirir competencias de alfabetización digital e inteligencia artificial».

Lula de León, directora de innovación de Sanoma España -multinacional finlandesa de educación que en 2020 compró a Prisa la editorial Santillana- ve en la IA un apoyo para que el alumno sea más ágil en el estudio, «ya que esta herramienta puede realizar tareas repetitivas como investigación, categorización, resumen o explicaciones».

En este sentido, De León ve muy útil la herramienta ofrecida por Google for Education que resuelve problemas específicos de distintas materias, por ejemplo las ecuaciones matemáticas. «Ayuda a resolver estas cuestiones paso a paso, lo que aporta una mayor autonomía al estudiante para gestionar y organizarse su propio aprendizaje», señala De León.

Riesgos que hay que evitar

La utilización de la IA en las aulas también implica riesgos derivados de un mal uso de la tecnología y, en muchos casos, de la falta de formación de docentes y alumnos en la que tanto inciden los expertos.

La excesiva dependencia de la IA es uno de los principales problemas. «Un riesgo es que el alumno use la inteligencia artificial como un atajo, sin desarrollar su capacidad de razonamiento o sus habilidades de expresión. Si se usa sin acompañamiento puede suceder que se convierta en una especie de fuente de la verdad absoluta, sin ser así», explica Alan Fusté, CEO de Mathew. Esta edtech ofrece un asistente inteligente que acompaña a centros educativos, docentes, estudiantes y familias en todo el proceso de aprendizaje.

La plataforma se ha diseñado bajo los criterios de ética y de protección de datos de los menores según la normativa vigente en este ámbito.

Otra cuestión crítica, añade Fusté, es la desinformación: «Muchas IA no están adaptadas a los centros educativos y pueden ofrecer un contenido que no se ajusta a sus competencias, criterios y calidad. Por eso es importante no sólo trabajar con herramientas que estén diseñadas exclusivamente para la educación, sino trabajar con las fuentes validadas por los centros educativos y sus equipos docentes«.

Fusté vuelve a insistir en la necesidad de desarrollar el «espíritu crítico» de los estudiantes con el que sean capaces de contrastar y de distinguir una información veraz de otra que no lo sea.

La formación en inteligencia artificial con IA

La propuesta de Odilo, compañía fundada por Rodrigo Rodríguez en 2012, se basa en una plataforma para que los colegios y cualquier organización puedan crear sus propios ecosistemas de aprendizaje accediendo a un amplio catálogo de contenidos digitales.

La empresa dispone de acuerdos de contenido con más de 7.300 proveedores del ámbito educativo en todos los formatos: cursos, aplicaciones interactivas, vídeos, pódcast, prensa, revistas, audiolibros, libros… Esta variedad de opciones y recursos permite personalizar al máximo la enseñanza, que es una de las grandes ventajas aportadas por la IA, como subraya Ainhoa Marcos, vicepresidenta de educación para España de Odilo. «Hay que formarse en IA y con IA. Por una parte, hay que enseñar a los alumnos sobre cómo utilizar la IA de manera ética y responsable. Es imprescindible que comprendan los fundamentos, usos, riesgos, o la integración ética de la tecnología».

Y por otro lado, hay que formarse con IA: «De este modo, obtenemos una personalización del aprendizaje, ya que la herramienta permite adaptar el contenido a los intereses, necesidades y capacidades de cada alumno«. Además, con la inteligencia artificial se puede acceder a una amplia variedad de recursos y facilita el acceso a materiales para alumnos con dificultades especiales de aprendizaje.

Los contenidos generados con IA pueden resultar más motivadores, en opinión de Marcos: «Ayuda a generar materiales más atractivos«. Pero todos estos usos ventajosos de la tecnología deben estar guiados por una pauta clave: «Hay que fomentar el espíritu crítico del alumno para que evite la desinformación y la excesiva dependencia de la tecnología».

Frenar el miedo a no entender

Tau, la herramienta de agentes de IA desarrollada por TuringDream, se centra en abordar el problema de la frustración y el miedo de los estudiantes de educación secundaria a no entender una asignatura.

La solución es capaz de aprender, decidir y actuar de manera autónoma para acompañar a cada estudiante según su ritmo y estilo de aprendizaje. Este propósito se consigue gracias a una arquitectura basada en múltiples agentes inteligentes hiperpersonalizados y optimizados que aprenden de todos los alumnos, se entrenan con el temario específico de la educación secundaria, colaboran entre sí y se adaptan en tiempo real para ofrecer una tutoría completamente personalizada. Además, la solución está accesible y disponible las 24 horas los siete días de la semana.

Precisamente esta hiperpersonalización de la enseñanza es la clave que debe guiar el correcto uso de la IA en las aulas para Enrique Dans, director de innovación de TuringDream. «La IA puede crear ‘profesores’ individualizados y adaptados a cada alumno, que entiendan las dificultades de aprendizaje, sus preferencias -a través de vídeos, textos, gráficos- y condiciones, como casos de dislexia, altas capacidades o problemas de atención».

Los agentes de Tau se adaptan a múltiples estilos de enseñanza, con un ‘feedback’ constante con el alumno. Dans compara este equipo de agentes con una sala de profesores que comparten información sobre cómo enseñar mejor a cada alumno. Y todo ello debe ser siempre entendido como complemento al profesor y a la programación académica de cada centro.

El copiloto del profesor en la planificación académica

Ignite Copilot es un asistente inteligente capaz de acompañar al profesor y facilitarle la programación académica mediante la generación de contenidos, proyectos y recursos para distintas situaciones y experiencias de aprendizaje desde la educación infantil y primaria hasta la secundaria y la Formación Profesional. Esta planificación de las actividades, en cuestión de minutos, ahorra mucho tiempo y trabajo a los docentes, y hace que sean más productivos y eficientes en su día a día.

El creador de la herramienta es Ignacio Aso, un doctor en ingeniería que supo ver el problema de la cantidad de horas que emplean los profesores en la planificación didáctica, y se puso a pensar fórmulas para resolverlo. Más de 13.000 docentes de España y distintos países de Latinoamérica ya usan Ignite Copilot. Además del ahorro de tiempo, Aso ve en la IA un aporte de creatividad para el docente: «La tecnología lo dota de ideas frescas y nuevas, superando la monotonía de los métodos tradicionales. Permite explorar diferentes enfoques pedagógicos que serían difíciles de alcanzar sin dedicar mucho tiempo«.

Es fundamental, añade, que el profesor inculque al alumno pensamiento crítico para no hacer un mal uso de la IA. «El estudiante debe saber comparar información de múltiples fuentes (Wikipedia, Google o ChatGPT) para desarrollar la capacidad de discernir y hacer un uso ético de la información», sostiene Aso.

El escaparate de las actividades interactivas

La ciencia cognitiva y la IA son los recursos en los que se apoya Wooclap, una tecnología nacida en Bruselas en 2015 con presencia en España desde hace unos años en universidades como la Autónoma de Barcelona, la Politécnica de Madrid, Carlos III, Rey Juan Carlos o la Universidad de Comillas-ICADE.

La plataforma ofrece decenas de actividades interactivas (como preguntas de opción múltiple, encuestas, nubes de palabras, lluvias de ideas, o anotaciones sobre imágenes) que ayudan a captar la atención, a medir la comprensión en tiempo real y a reforzar la adquisición de conocimientos. La inteligencia artificial de la plataforma de Wooclap ha sido diseñada en colaboración con docentes y pensada para casos de uso concretos en el aula que apoyen las experiencias de aprendizaje «sin sustituir nunca el papel del profesor», aclara Andrea Montoliu, directora de Wooclap para España, Portugal y Latinoamérica.

Para Montoliu, el papel de la IA en las aulas es clave, ya que genera y organiza los contenidos, «pero el docente tiene que cuestionar ese material con el objetivo de refinarlo y contextualizarlo».

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